Si algo ha ayudado a sobrellevar un año de pandemia es la creación de videos en todos los ámbitos de la sociedad. Por ello, resulta necesario enseñar a los futuros subtituladores a reconocer y resolver los retos que plantea el material audiovisual que no pertenece al ámbito del entretenimiento, pues las normas que se aplican para subtitular videos para el cine, la televisión y las plataformas serían incluso un obstáculo para traducir adecuadamente otro tipo de videos. Una escena real entre policías y migrantes no puede traducirse de la misma forma que una serie de corte policiaco, ni un video educativo para universitarios debería traducirse como un documental.


Así pues, más allá de conocer los límites de caracteres por línea y por segundo, el subtitulador necesita adquirir las bases necesarias para desarrollar criterios de traducción acordes con el objetivo del video, su contenido y el público al que va dirigido. En esta ponencia haremos una propuesta para enseñar a subtitular videos realizados para universidades, empresas y con fines de denuncia. Se propondrá analizar el objetivo del video junto con las distintas funciones comunicativas presentes en él; se explicará la importancia de conocer el público meta y la finalidad de la traducción al momento de decidir la estrategia adecuada para subtitular estos tipos de videos; y, sobre todo, se enfatizará la necesidad de que los futuros profesionales desarrollen criterios de traducción idóneos para subtitular videos utilizados en ámbitos en los que no existen convenciones traductológicas ni estilísticas.

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